Infinitas causas

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En días como el de hoy la fragilidad humana se deja sentir. Un error de comunicación y todo se puede ir al traste.

Hoy Raquel y yo hemos ido a tratar de solucionar ciertos problemas con la justicia, con nuestro apellido, a arreglar errores del pasado, a dejar de ser ignoradas herederas.

Por eso hemos tenido que volver a  escenarios donde se sobrepasa con facilidad los límites de la vulnerabilidad, y ahí nos tienes, en los juzgados contando chistes de enanos y sandalias,  saliendo de un hospital diciendo adiós hasta a las baldosas, intentando compensar ese puño que nos apreta el corazón. Querida Raquel, siguiente lección del sistema cardiovascular… si la primera fué que el corazón puede ser muy grande y aún así pararse, ahora ya sabes que también puede doler por infinitas causas.

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